Aire

Las sequías también empeoran la calidad del aire

Una de las consecuencias del cambio climático que se lleva notando durante los últimos años son las continuas sequías en nuestro planeta.
Una de las consecuencias del cambio climático que se lleva notando durante los últimos años son las continuas sequías en nuestro planeta. La falta de agua afecta a todos los países en diferente medida, y es uno de los mayores problemas a los que se va a tener que enfrentar la humanidad. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de buscar nuevas tecnologías que nos permitan obtener agua, ya no sólo para nuestra supervivencia, sino para poder mantener nuestro modo de vida. Para SUEZ es una prioridad afrontar esta problemática, como, por ejemplo, a través de plantas desalinizadoras.

Aunque el foco está puesto en la escasez de agua para consumo y riego, existen otros efectos nocivos de las sequías sobre nuestra salud como es el empeoramiento de la calidad del aire. En este ámbito nuestro aliado es el reino vegetal, ya que, una de las funciones de la vegetación es eliminar gases de efecto invernadero, y con ello mejorar la calidad del aire y evitar la formación de ozono troposférico. Este compuesto presente en la estratosfera nos protege de los rayos solares, sin embargo, el ozono troposférico también es un contaminante secundario y uno de los principales ingredientes del smog urbano o smog fotoquímico, causante de enfermedades respiratorias.

Existen estudios que demuestran cómo las plantas, ante temperaturas altas, olas de calor y escasez de agua, se estresan y cierran sus estomas para evitar la pérdida de agua, abandonando su función “depuradora del aire” y aumentando por tanto la concentración de óxidos de nitrógeno, CO2 y Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) en la atmósfera, alcanzando concentraciones inadmisibles de ozono en épocas de calor.

El aumento de contaminación por ozono troposférico que se ha registrado en las últimas décadas es perjudicial para la salud, pero es que además trastoca el ciclo vital tanto de plantas como de polinizadores, lo cual tiene consecuencias en la producción agrícola y en la cadena alimentaria. La disminución de las emisiones de los precursores antropogénicos de este contaminante secundario (NOx y COVNM) es la forma de corregir la situación descrita, de ahí que cada vez adquieran mayor relevancia y protagonismo las tecnologías que nos permitan monitorizar, modelar y tratar las emisiones bajo un control y estudio exhaustivo. Desde SUEZ trabajamos en la implantación de zonas de bajas emisiones (ZBE) como una de las medidas para este fin.

En SUEZ realizamos desde hace más de 2 décadas estudios de dispersión de contaminantes atmosféricos con diversos modelos y a distintas escalas, tanto modelizaciones de calidad del aire estándar como modelos fotoquímicos -eulerianos- como CHIMERE o CAMx en los que nuestra experiencia marca la diferencia. Trabajos como la estrategia de calidad del aire de la Comunidad de Galicia, o los estudios de ozono troposférico para la comunidad foral de Navarra avalan nuestra experiencia.

La aplicación de recursos que empresas como SUEZ implantan en todo tipo de instalaciones, como las nuevas tecnologías para reducir la emisión de COVNM con la bioflitración avanzada de SUEZ, o el conocimiento de las emisiones de cada municipio en todo momento, son fundamentales para poder aplicar medidas correctoras, siendo necesario contar con el compromiso de las administraciones públicas competentes en materia ambiental regulando estas emisiones.

Son acciones por implantar y así conseguir que ante el cambio climático que estamos viviendo, donde la ausencia de agua parece ser el mayor problema al que la humanidad se va a enfrentar, podamos mantener nuestro medio ambiente en condiciones óptimas para la salud.

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